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Soy un zombieeeee!!

braaainmiiiillk!!


Capítulo 15 Completo: La Soledad.

La historia principal del blog se refiere a un diario encontrado post-apocalípsis, la historia comienza con el final y se divide en capítulos separados por partes. Esta historia está contenida en 15 capítulos, cada uno dividido en diferentes partes que cuentan todo el diario. La historia está compuesta de documentos, comunicados y noticias virales.

A continuación comienza el último capítulo.

La Soledad Capítulo 15

Una libreta de apuntes encontrada en la chamarra en un cuerpo desconocido. A juzgar por el estado del cadáver se cree que fue uno de los últimos sobrevivientes de la pandemia de 2012. Fue hasta que el ejército británico entró a la Ciudad de México cuando se controló la epidemia. Historia como estas hay miles. Hoy, cuando la ciudad se está repoblando y las familias regresan del éxodo, nos damos cuenta que muchos se rehusaron a abandonar la ciudad y decidieron por muchas razones quedarse. Esta historia es una de esas razones y se transcriben las últimas hojas de una libreta sucia, con gotas de sangre; llena de apuntes, dibujos, fotos y recortes de noticias.

Diciembre 18 de 2012

Llevo  semanas en este confinamiento. Aún me cuesta trabajo creerlo: una de las ciudades más grandes del mundo, y todo lo que existía en ella eran seres humanos con la expresión más brutal e instintiva que jamás hubiera visto, ojos rojos y rabiosos, muecas dementes y gemidos como de animal. No tuve otra opción más que huir de mi familia, o hubiera terminado igual que ellos. Debí ponerles fin, pero no es tan sencillo como parece. Ver a los seres que amas desfigurados, los ojos desorbitados y los gritos guturales hacia ti, los desconoces, si no fuera porque sabes que son rostros que tantos años han estado a tu lado, no podrías reconocer a esas bestias después de que cambian.

Fui a dar a tantos lugares buscándote, posibles sitios donde pudieras estar, imaginando tu lógica, imaginando a dónde pudiste haber ido. Todos los días despierto y la esperanza de que estés viva me anima a seguir ¿te quedaste o huiste con el éxodo de 2011? Desde que las comunicaciones cayeron ese año nadie pudo contactar a sus conocidos o familiares. El mes pasado por fin llegué al centro, pero las hordas de esas cosas son cada vez más numerosas, es imposible seguir caminando, el avance siempre es lento y hay que estar alerta todo el tiempo. Los muertos son rápidos cuando comen, son veloces al correr, si tienes suerte encuentras a un grupo de lentos que no ha comido y puedes sortearlos con relativa facilidad. Descubrí que los sitios altos son siempre la mejor opción y terminé en este edificio del Sears frente a la alameda, atrincherado en este café al que te gustaba venir. Mi reserva de alimentos se ha terminado hace más de 3 días, pero por suerte, el encierro y la falta de comunicación no te permiten otra cosa más que sentarte y esperar a que algo suceda; comía poco, no necesitaba demasiada energía pues pasaba todo el día recostado, los mareos por hambre son largos, a esta altura no se escucha nada, esta tan quieto que es fácil quedarte dormido, solo puedes escucharlos si sacas la cabeza por el edificio, ellos siempre están alerta, es como si te olieran. Cuando el gran pánico comenzó, en las noticias dijeron que el virus les agudiza los sentidos, maldito virus militar.

Desde que llegué a ese lugar noté otro edificio con una luz que encendía y apagaba para llamar la atención. Pero eso ya me había ocurrido un par de veces, la primera con un letrero improvisado que pedía ayuda, al llegar no encontramos más que cadáveres y mutilaciones. Un gato infectado de ese lugar atacó a mi hermano, él siempre guardaba una bala especial en la bolsa del pantalón para usarla en él mismo y no tener que terminar como todos. En ese momento no se sabía que el virus mutaba y podía transferirse a ciertos animales. La segunda ocasión fue cuando ya me encontraba solo, resultó ser solo un corto circuito de las luces de navidad en esa casa, solo se veían  de noche, en el día la luz del sol sobre la ventana hacía que no las notara. Y ahora ese edificio de oficinas a un lado de esa iglesia en Santo Domingo llamaba mi atención ¿cómo no se me ocurrió invadir un edificio de oficinas antes que esta azotea?

Transcurrieron días y la luz titilaba. La energía eléctrica era un recurso que pocas veces se podía disfrutar y sólo en esos casos asomaba la cabeza y contemplaba la luz durante horas. Por breves instantes observaba el gran charco de miembros y sangre sobre la avenida Juárez, escuchaba los bramidos y me daba la impresión de que también padecían el mismo hartazgo del confinamiento que yo, ese maldito hartazgo que me hacía imaginar cosas y volver al pasado.

Diciembre 22 de 2012

Esta mañana algo alteró el curso de mi estancia: una columna de humo salía del piso de las señales de luz, pero no parecía ningún incendio, eran señales que escapaban a bocanadas. Yo jamás supe mucho sobre códigos de auxilio, sabía un poco de clave Morse pero no entendía esas señales, parecían más bien señales desesperadas, o quizá ni siquiera eran señales. El solo atisbo de la idea de que alguien allá afuera pudiera romper esta locura de soledad era fascinante, así que decidí que era tiempo de seguir, adelanté mis planes de tu búsqueda, pero pensaba que esa gente podía necesitarme o ellos podrían darme abastecimiento para mi objetivo: el último lugar donde podía buscarte, tu casa; o no lo sé, pero ya no quería estar ahí.

Quería viajar ligero, dado que mis fuerzas eran limitadas, así que solo tomé la pistola y el par de granadas que me dejó mi hermano, al final de esos días los soldados ya no podían protegernos y optaban por darle a la gente armas en un intento desesperado por sobrevivir. Tomé las pocas municiones que aún tenía, una chamarra rosa que había encontrado y que daba risa, dos litros de agua y algunos cuchillos de cocina que tomé del departamento de hogar de aquí abajo, así como la que hasta ahora era mi arma favorita y que me había mantenido vivo, un pedazo de tubo de poco más de un metro de largo bajo el brazo.

Me asomé por una ventana que daba a la calle y lancé un par disparos para ver qué ocurría, por suerte nadie allá afuera armó revuelo, así que bajé todas las escaleras que daban al departamento de damas que conectaba a la calle.

El sol dolió como nunca en mis ojos, pero era más seguro salir de día. Intenté hacer funcionar un auto, pero no tenía ningún recurso para echarlo a andar, el tanque marcaba un cuarto pero la batería estaba muerta y no quería perder más tiempo, mis cálculos me decían que no tendría que ir muy lejos.

Frente a las enormes ventanas con vidrios rotos que daban a la calle se encontraban los cadáveres de siempre, fui testigo diario de su putrefacción, para no aburrirme les había inventado nombres y los había contado, inclusive les había llegado a tomar cierto aprecio nostálgico. Salí a la calle sobresaltándome por mi sombra, por cada movimiento y cada ruido insignificante, imaginé que estarían las hordas pero ellos solo se reúnen cuando el sol no está en lo alto, procuré caminar aprisa volteando a todos lados, vi Bellas Artes con sus bloques de mármol manchados de sangre por todos lados, era como si el mármol fuera rosado, parecía su color natural. El edificio estaba a unas 5 o 6 cuadras, si nada ocurría, podría llegar en poco mas de media hora.

Todas las tiendas por las que pasé fueron saqueadas sin importar su giro. Cristales rotos por doquier, marcas de sangre coagulada en ventanas y puertas, uniformes de empleados mezclados con miembros destrozados de quienes intentaron refugiarse tras un aparador, por un momento todo se quedó en silencio, ni siquiera el viento molestaba los oídos.

Pasé frente a un 7 eleven y observé un breve camino de alimentos de alguien que seguramente huyó apresurado con buen botín. Me asomé con cautela buscando algo que pudiera rescatar, pero casi todo estaba abierto o estaba podrido. Habría dado lo que fuera porque una de esas -donitas- no estuviera colocada justo al lado de lo que parecía un fragmento de carne; aun recuerdo cuando la hambruna empezó y los grupos de anarquía surgieron por todo el país, el DF fue uno de los primeros en levantarse y de los primeros en caer cuando el ejército de EU comenzó a controlar todo; me molesto al recordar su situación y de cómo ellos estaban peor que nosotros fue por eso que decidieron entrar a “defendernos”, cuando el verdadero fin era conseguir alimentos. De repente me di cuenta, el trozo de carne era del cadáver de una mujer a la que solía conocer y que atendía la tienda de comics en el pasaje del eje central. Sus piernas habían sido roídas hasta los huesos y su estómago abierto en canal, gusanos salían de su interior. Me acerqué a observar su rostro de cerca, pero me crispó los nervios ver que su cuerpo percibió mis pasos y sus brazos comenzaron a tratar de asirme; sus ojos estaban ya secos y no podía verme, pero comenzó una especie de convulsión mientras abría y cerraba las mandíbulas con esa energía que el virus les da a sus movimientos, son solo pulsos eléctricos lo que los hace moverse, el virus los reanima promoviendo la sinapsis sin control en el cerebro, con solo una orden: la necesidad primordial de alimentarse. De pronto detrás del mostrador se lanzó hacia mí un cuerpo, rugiendo como un cerdo herido, la impresión me hizo tirar el arma. Me defendí torpemente con el tubo, no lo hice tan fuerte como hubiera querido, pero eso me dio breves instantes para tomar fuerza y lo golpeé varias veces en el cráneo, brazos y espalda, hasta que dejó de moverse, regresé por el arma y le di 2 tiros en la cabeza a pesar de saber que con solo uno hubiera bastado, en estos tiempos la comida, el agua y las balas son invaluables, especialmente la comida, ya que es difícil encontrarla. Aún tengo el recuerdo de esos niños de la primaria que mordisqueaban las plantas de la jardinera frente a su escuela en desesperación por el hambre.

Volví de mis recuerdos en un instante y tenía tanta adrenalina, que seguí caminando mientras le apuntaba compulsivamente a cada cuerpo que me encontraba en el suelo. No caminé ni una cuadra cuando el escándalo del ataque tuvo su resultado: una horda enorme de los que corren como maniáticos venía tras de mí con sus “respiraciones” agitadas, sus gritos y chillidos, sonidos presentes en mis pesadillas todos los días me hacían despertar varias veces. Toda la valentía que había acumulado se desvaneció y corrí de regreso sobre mis pasos, doblé a la derecha, seguí corriendo, no tenía idea de qué iba a hacer; giré de nuevo y en la esquina encontré un poste de luz junto a una tienda que tenía una carpa en la entrada, salté a la base del poste, me sujeté a una de las varillas y no sé de donde saqué fuerzas halarme hacia arriba. No parecía que la base metálica fuera a soportar mi peso mucho tiempo, así que escalé un poco más para alcanzar uno de los balcones de la construcción, me costó mucho trabajo asirme a la orilla y en ese momento me pregunté porque nunca regresé al entrenamiento de parkour. Para entonces ya estaban debajo de mí, eran al menos 10 y se mutilaban unos con otros para intentar llegar a mis pies. Logré subir y me metí al balcón, no podía ingresar al lugar porque las ventanas estaban cubiertas con las persianas metálicas con las que cierran las tiendas, y creo que lo agradecí, porque no sabía que podría aguardarme dentro. Me senté en el balcón, tomé un poco de agua y esperé. Pasaron horas hasta que desistieron de intentar llegar a mí, me alcanzó la noche, así que preferí permanecer ahí hasta la mañana siguiente.

Diciembre 28 de 2012

Anoche no cerré los ojos ni un instante, el frío me helaba los huesos y los sonidos eran cada vez más perturbadores. Reconocí que era una buena idea apartar una bala y guardarla cerca de la pistola para un caso de emergencia, porque comprendí que si iba a ser su alimento no pretendía ser devorado vivo, pues incontables veces vi el horror de ser comido mientras te arrancan cada una de tus partes, ver por ti mismo tu lengua y labios ser masticados.

Había desviado mi camino de tu búsqueda y de la idea de ir con los de las señales de humo, aún así tenía una noción de hacia dónde debía ir. Bajé despacio del balcón de la tienda y tomé rumbo hacia el sur. Todo en mí era pánico, me daba terror hacer cualquier ruido que pudiera despertar a alguno, porque había descubierto que el dolor no les causaba shock, y seguían con su brutal búsqueda de carne a pesar de no poseer partes importantes de su cuerpo. Ya no podía confiarme de la apariencia de ningún cadáver.

Me refugiaba cada tres pasos, y lanzaba objetos para ver si escuchaba alguna reacción. A ese ritmo me tomó más de medio día llegar a mi destino. Conforme me iba acercando, el cúmulo de cadáveres aumentaba, y me daba la impresión de que así como yo, muchos más habían visto la señal y habían intentado llegar hasta aquí, sin lograrlo.

No tenía idea de cómo iba a entrar al edificio sin arriesgarme, pero no tenía alternativa, así que lo único que se me ocurrió fue tratar de llamar la atención de quien estuviera allí arriba, y en un acto de valentía (o de notable estupidez) disparé hacia la ventana de donde provenía el humo, pero mis manos estaban tan temblorosas que erré por algunos pisos, lo volví a intentar un par de veces más mientras volteaba para todos lados, hasta que de repente, un vaso de vidrio salió disparado hacia afuera desde la ventana que tenía las luces titilantes. Detuve el fuego y se asomó una mujer que me gritó “Entra por la puerta blanca, ¡rápido!” Era muy fácil decirlo, pero esa puerta tenía un pasillo frente a ella con una torre de cuerpos apilados. Rápidamente les aventé una botella vacía que aún llevaba y conté tres segundos, como no hubo movimiento decidí hacer lo que ella me decía, y en realidad no tenía otra opción, pues mis disparos llamaron a un sinnúmero de pies que escuchaba correr detrás de mí.

Escalé lo más rápido que pude la pila de hombres y mujeres que en realidad sólo eran huesos y cabezas cercenadas, como una especie de alfombra blanda que me daba la bienvenida. Subí las escaleras y encontré una fortaleza de muebles apilados y, detrás de ellos, dos personas gritando que corriera mientras levantaban pesadamente una cama para que pudiera pasar. Aún escuchaba los bramidos y los gritos en mi espalda así como el temblar de la calle con sus pisadas frenéticas, creía que no lo iba a lograr…

En cuanto conseguí ingresar, dejaron caer pesadamente la estructura, que me alcanzó a cortar el pie, pensé que era un precio justo por estar vivo. Me ayudaron a subir dos pisos más con mi pierna lacerada y sangrante, temía que se decepcionaran de su nueva visita, ya que en esas condiciones no les iba a ser de mucha ayuda. Pero no fue así.

Me llevaron a la habitación en donde se habían alojado. La habitación contigua despedía un fuerte olor a químicos, y me sugirieron que me cubriera la nariz. La mujer que me guiaba tenía unos 35 años, la piel que le colgaba denotaba una rápida pérdida de peso, si o fuera por la situación pensaría que era guapa y posiblemente en algún momento tuvo buen cuerpo. Dijo que se llamaba Sofía, me presentó a su esposo y a su hija que no debía tener más de 5 años. Toda la hospitalidad fue mayor a la que podía haber esperado y yo estaba feliz de volver a tener contacto vivo, habían pasado ya dos  meses desde que vi a una persona que no estuviera en estado de putrefacción o que caminara mutilado y sangrante. Ella era en extremo amable; a diferencia de él que rehuía siempre a mi mirada, y era imposible entablar una conversación, me daba la sensación de que se sentía apenado conmigo; supuse que era por el incidente de mi pie, pero yo no tenía otro sentimiento más que gratitud hacia su familia.

No tardó en caer la noche y yo me sentía desfallecer, Sofía me llevó a otra habitación, me indicó dónde podía bañarme y me pidió que cuando terminara le avisara para llevarme las cobijas. En la regadera el agua estaba fría, en diciembre esto es tortura, pero las costras de sangre cedieron de una manera maravillosa, reí al recordar que a veces cuando encontraba algún reflejo ya podía identificar las manchas en mi cara como propias, como si fueran lunares y siempre hubieran estado ahí. No me reconocí en el espejo después del baño.

Cuando terminé fui a buscarlos, se encontraban cenando y me invitaron a unirme. Mientras comíamos observaba sus rostros iluminados por la tenue luz de la vela, esa luz hacía ver a la mujer particularmente bella, esta imagen me hizo recordarte y regresar a la idea central de seguir con rumbo a tu casa. Contaban con pocas reservas, pero no fue la porción de mazapán deshecho lo que me sentó tan bien, sino esa amena charla llena de anécdotas que solamente un grupo de sobrevivientes podría comprender. Me ofrecí a llevar a la niña a dormir y le conté un par de historias que había aprendido de mis padres, hasta que cayó en sueño. Tuve la impresión de que era tarde y estaba muy cansado, así que me despedí lleno de gratitud y partí hacia la habitación que habían preparado para mí.

“Deja la puerta abierta“ dijo Sofía, “si algo sucede escucharás si te llamamos o tu podrás avisarnos y será más fácil que te escuchemos, es lo que hacemos aquí”. Me pareció bastante razonable y eso hice, me recosté en la cama matrimonial, mis pensamientos seguían siendo intensos, en estos días no es tan fácil caer dormido, te acostumbras a estar alerta; al poco rato y entre sueños la vi entrar con un trapo blanco en la mano.

-“Lo siento” me dijo.

Es todo lo que recuerdo.

Días finales de 2012 o principios de 2013.

Hoy desperté quién sabe cuánto tiempo después en este clóset. Grité. El dolor recorría todo mi cuerpo, me sentía mareado y con muchas ganas de vomitar, era como si una sustancia algodonosa se meciera dentro de mi cabeza. No podía moverme porque el más mínimo esfuerzo me generaba un dolor más allá de lo imaginable ¿te conté de mis tres dolores? Pues este supera esos tres. Me desmayé constantemente y varias veces durante el día. En este lugar sin luz no tengo noción del tiempo, no sé si han pasado horas o días. De repente escuché pasos y él abrió las puertas de donde me hallaba, llevaba un plato y un dulce olor emanaba de él.

-“No podemos dejarte morir, así que come”. Dijo en voz baja sin mirarme y con la cabeza hacia abajo. Me dio un pedazo de carne quemada, pero no podía moverme para tomarla. Fue entonces cuando me di cuenta.

En ese lapso de tiempo había perdido algo más que el conocimiento y la noción del tiempo. Mi pierna derecha estaba completamente mutilada, y el lugar donde antes existía mi rodilla ahora estaba un torniquete de vendajes hechos con trapos sucios para cortar la hemorragia, la sangre goteaba por esos jirones.

El pánico y el dolor me impidieron articular una palabra, y solo salió de mi boca un rugido agudo, mi desesperación y movimientos bruscos hicieron que el dolor me educara y volví a la calma. Él se fue y a los pocos minutos regresó ella,  violenta como nunca la pudiera imaginado, ya no era la dulce Sofía; me pateó el muslo, se agachó y me hizo tragarme lo que me ofrecía.

-“Si hubiera electricidad y el refrigerador funcionara tú y yo ya nos hubiéramos ahorrado todo esto” me gritó.

Y aquí estoy ahora, comiendo mi propia carne y alimentando a una familia. Quisiera poder morir y llevarlos conmigo al infierno. “No es el hambre lo que mata, es mi soledad”. Sé que pronto tendré compañía, todos esos huesos y cráneos frente a la puerta de los estúpidos que, como yo, vinieron a dar ayuda o buscándola, buscándote.


La Historia

La historia principal del blog se refiere a un diario encontrado post-apocalípsis, la historia comienza con el final y se divide en capítulos separados por partes. Esta historia está contenida en 15 capítulos, cada uno dividido en diferentes partes que cuentan todo el diario. La historia está compuesta de documentos, comunicados y noticias virales.

A continuación comienza el último capítulo.

La Soledad

Capítulo 15

Una libreta de apuntes encontrada en la chamarra en un cuerpo desconocido. A juzgar por el estado del cadáver se cree que fue uno de los últimos sobrevivientes de la pandemia de 2012. Fue hasta que el ejército británico entró a la Ciudad de México cuando se controló la epidemia. Historia como estas hay miles. Hoy, cuando la ciudad se está repoblando y las familias regresan del éxodo, nos damos cuenta que muchos se reusaron a abandonar la ciudad y decidieron por muchas razones quedarse. Esta historia es una de esas razones y se transcriben las últimas hojas de una libreta sucia, con gotas de sangre; llena de apuntes, dibujos, fotos y recortes de noticias.

Diciembre 18 de 2012

Llevo  semanas en este confinamiento. Aún me cuesta trabajo creerlo: una de las ciudades más grandes del mundo, y todo lo que existía en ella eran seres humanos con la expresión más brutal e instintiva que jamás hubiera visto, ojos rojos y rabiosos, muecas dementes y gemidos como de animal. No tuve otra opción más que huir de mi familia, o hubiera terminado igual que ellos. Debí ponerles fin, pero no es tan sencillo como parece. Ver a los seres que amas desfigurados, los ojos desorbitados y los gritos guturales hacia ti, los desconoces, si no fuera porque sabes que son rostros que tantos años han estado a tu lado, no podrías reconocer a esas bestias después de que cambian.

Fui a dar a tantos lugares buscándote, posibles sitios donde pudieras estar, imaginando tu lógica, imaginando a dónde pudiste haber ido. Todos los días despierto y la esperanza de que estés viva me anima a seguir ¿te quedaste o huiste con el éxodo de 2011? Desde que las comunicaciones cayeron ese año nadie pudo contactar a sus conocidos o familiares. El mes pasado por fin llegué al centro, pero las hordas de esas cosas son cada vez más numerosas, es imposible seguir caminando, el avance siempre es lento y hay que estar alerta todo el tiempo. Los muertos son rápidos cuando comen, son veloces al correr, si tienes suerte encuentras a un grupo de lentos que no ha comido y puedes sortearlos con relativa facilidad. Descubrí que los sitios altos son siempre la mejor opción y terminé en este edificio del Sears frente a la alameda, atrincherado en este café al que te gustaba venir. Mi reserva de alimentos se ha terminado hace más de 3 días, pero por suerte, el encierro y la falta de comunicación no te permiten otra cosa más que sentarte y esperar a que algo suceda; comía poco, no necesitaba demasiada energía pues pasaba todo el día recostado, los mareos por hambre son largos, a esta altura no se escucha nada, esta tan quieto que es fácil quedarte dormido, solo puedes escucharlos si sacas la cabeza por el edificio, ellos siempre están alerta, es como si te olieran. Cuando el gran pánico comenzó, en las noticias dijeron que el virus les agudiza los sentidos, maldito virus militar.

Desde que llegué a ese lugar noté otro edificio con una luz que encendía y apagaba para llamar la atención. Pero eso ya me había ocurrido un par de veces, la primera con un letrero improvisado que pedía ayuda, al llegar no encontramos más que cadáveres y mutilaciones. Un gato infectado de ese lugar atacó a mi hermano, él siempre guardaba una bala especial en la bolsa del pantalón para usarla en él mismo y no tener que terminar como todos. En ese momento no se sabía que el virus mutaba y podía transferirse a ciertos animales. La segunda ocasión fue cuando ya me encontraba solo, resultó ser solo un corto circuito de las luces de navidad en esa casa, solo se veían  de noche, en el día la luz del sol sobre la ventana hacía que no las notara. Y ahora ese edificio de oficinas a un lado de esa iglesia en Santo Domingo llamaba mi atención ¿cómo no se me ocurrió invadir un edificio de oficinas antes que esta azotea?

Transcurrieron días y la luz titilaba. La energía eléctrica era un recurso que pocas veces se podía disfrutar y sólo en esos casos asomaba la cabeza y contemplaba la luz durante horas. Por breves instantes observaba el gran charco de miembros y sangre sobre la avenida Juárez, escuchaba los bramidos y me daba la impresión de que también padecían el mismo hartazgo del confinamiento que yo, ese maldito hartazgo que me hacía imaginar cosas y volver al pasado.


Zombie News

Mas noticias.

Aún no se confirma pero se rumora que Natalie Portman sería Jane en la adaptación oficial de Pride, Predjuice and Zombies, una parodia de la novela clásica de Jane Austen. Lo que si sabemos es que será Lionsgate quien ha comprado los derechos, esta productora suena confiable, al menos a mi me han gustado las películas que produce. Si el proyecto es exitoso entonces podemos esperar la secuela del mismo libro: Dawn of the Dreadfuls. ¿Irán a hacer lo mismo con otras novelas como Sense and Sensibility and Sea Monsters o Android Karenina? y ¿Que hay de Mr. Darcy Vampire? un spin-off de la novela original.

La secuela/spin-off de La novela principal.


Zombie News

Mientras termino de editar la historia principal de este blog, los entretengo con algunas noticias, algunas ya viejas pero interesantes y otras mas frescas acerca de lo mismo: zombies.

Portada original del libro

Marc Forster (“Quantum of solace” y “Más extraño que la ficción”) será el director de“World War Z”, la adaptación cinematográfica del libro homónimo de Max Brooks.

Sinopsis
Cuenta realmente cómo el doctor Kwang Jingshu descubrió los primeros casos y se destaparon las pruebas ocultadas por el gobierno chino sobre el gran estallido zombí. También cómo surgió y se propagó el controvertido Plan Naranja de supervivencia, fruto de un oscuro cerebro del apartheid sudafricano. Además contiene los testimonios directos de gentes de la posguerra: contrabandistas de Tíbet, oficiales de servicios secretos de medio mundo, militares, científicos, industriales, políticos, ecologistas, supermodelos, gentes de culturas alternativas tras el cataclismo y muchos otros que lucharon para defendernos de la amenaza de los zombis. También de aquellos que no lo hicieron tanto e incluso de aquellos que creen que la lucha continúa.
Por fin, el mundo sabrá la historia verdadera de cómo la humanidad estuvo a punto de extinguirse. Desde el fin oficial de hostilidades se han producido numerosas tentativas para documentar la guerra zombi. “Guerra Mundial Z” es el relato definitivo –realizado por los propios supervivientes- de los detalles tecnológicos, militares, sociales, económicos y políticos de cómo la civilización estuvo al borde de la extinción en la lucha total contra el muerto viviente.
El escritor y guionista de televisión y de comics J. Michael Straczynski quien escribe actualmente Thor, es el encargado de hacer el guión de la película, mientras que Brad Pitt lo producirá para Paramount Pictures a través de Plan B, su compañía cinematográfica. Se dice que el mismo Pitt será el protagonista. Al parecer se rumora que será el investigador entrevistado del CDC.

La historia

La historia principal del blog se refiere a un diario encontrado post-apocalípsis, la historia comienza con el final y se divide en capítulos separados por partes. Esta historia está contenida en 15 capítulos, cada uno dividido en diferentes partes que cuentan todo el diario. La historia está compuesta de documentos, comunicados y noticias virales.

A continuación comienza el último capítulo.